Durante este tiempo, muchas familias asistís a la “Jornada de Portes Obertes” para poder ver y conocer un poco las posibles escuelas donde llevaréis a vuestros hijos/as.

Muchas veces, después de tener más o menos claro el colegio que os gusta, os encontráis que si éstas son de ámbito público o concertado, el acceso a ellas va por puntos y eso puede llevar a la familia a un estado de desilusión. No solo habéis visitado muchos colegios y tenéis más o menos claro el colegio que os gusta, sino que además después, os hacen saber que según cómo, quizás no podéis acceder a ella.

En el artículo anterior exponíamos algunos aspectos que considerábamos importantes a tener en cuenta a la hora de escoger colegio. Ahora quizás nos toque preguntar a la escuela, qué ofrecen para que nuestros hijos/as tengan aquello que nosotros deseamos durante el proceso de escolarización.

Muchos de nosotros cuando visitamos una escuela nos encontramos que nos enseñan las instalaciones, las innovaciones metodológicas de aprendizaje y, también, todas estas tendencias educativas de las que oímos hablar tanto. Como por ejemplo: educación en valores, trabajo de las emociones y proyectos, entre otros.

Si bien es cierto que todo esto lo tenemos que tener en cuenta a la hora de elegir colegio, también lo es que, no solo esto puede ser la única razón que nos lleve a decidir el centro educativo. A menos que indaguéis si lo hacen, cómo lo llevan a cabo y si estáis de acuerdo.

A continuación expongo un caso real:

La semana pasada una madre ilusionada me explicaba que había encontrado el colegio que le gustaría llevar a su hijo y el por qué. Me habló sobre la metodología del centro, los espacios y me comentó que: – “Trabajaban las emociones”-. Para ella, es muy importante. Entonces le pregunté: “¿Y cómo lo hacen?”. Me contestó que lo trabajaban mediante “los monstruos de colores de las emociones”. Pero no preguntó más…

Con esto quiero decir que tan importante es el qué como el cómo. Por ejemplo: Si un día a la semana la maestra enseña a los niños los “monstruos de colores de las emociones” y el objetivo es adivinar la emoción que representa, según mi opinión, no se está aprovechando este recurso. Ahora bien, si los “monstruos de colores de las emociones” están en el aula y los niños saben que pueden cogerlo siempre que necesiten expresar algún tipo de sentimiento o emoción, entonces me parece un buen recurso. Pues la emociones no solo hay que poder identificarlas, sino también han de poder ser expresadas y compartidas.

Este caso lo explico por dos razones:

  • En primer lugar, no solo es importante lo que ofrece el centro educativo, sino que también el cómo lo hace.
  • Y en segundo lugar, porque muchas familias se desilusionan si no pueden entrar al centro educativo que les gustaría. Y quiero que esta desilusión esté presente solo cuando indaguéis y tengáis claro que es este centro y no otro, el que ofrece todos estos requisitos que vosotros deseáis para vuestros hijos/as.